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15 marzo, 2013

Listas V

"Vanity set":
       depilación
 
      limpieza de cutis/tratamiento con caviar 

04 marzo, 2013

Expectativas


Sí, lo confieso, tengo muy poca tolerancia a la frustración. 

Evidentemente la vida es una sucesión de acontecimientos que, la mayor parte de las veces, no son como nos imaginamos, como nos gustaría que fueran.

Fabular es fácil e incluso placentero, anticiparse a los sucesos, disfrutar la espera soñando con lo que va a ser. El peligro es no ser capaz de asumir la realidad, no sobreponerse a los cambios de planes, a los retrasos, a las anulaciones. Esperar algo que no va a suceder impide disfrutar de lo que sucede.


Así que, sin que sirva de precedente, y dado que necesito todo el sitio posible en mi maleta para mis pipas, me dispongo a viajar sin el lastre de las expectativas. Una aventura como esta se merece la ligereza de ánimo, las ganas de vivirla, sin más, y eso es lo que hay.

La expectativas son palos en las ruedas de mis sueños.

25 febrero, 2013

Genética II

Creo que se me olvidó una lista entre las listas, la lista de cosas que hacer cuando esté en Dublín.

Hace un montón de años escribí un montón de cartas, cartas a mis amigos, cartas a mi novio, cartas a conocidos y desconocidos, un montón de años de mi vida escribiendo montones de cartas.

Desde hace algunos años Sabela ronda el buzón, pregunta por qué nadie le escribe y ha intentado escribir, cartas y postales, para ser correspondida. Salvo alguna postal anecdótica y alguna carta del banco nunca hay nada en el buzón para Sabela, y me temo que está perdiendo la esperanza, o las ganas, o la ilusión.

Supongo que es mucho suponer suponer que voy a ser capaz de escribirle de forma regular pero entre mis buenos propósitos está conseguir que Sabela viva la ilusión de abrir el buzón y encontrar una carta. Todo el mundo debería tener la oportunidad de vivir esa sensación, aunque quizás las cartas de mamá no sean lo mismo, no sé, habrá que intentarlo.

La genética es caprichosa y a menudo los hijos, más o menos dolorosamente, se nos parecen.

21 febrero, 2013

Entrevistas IV

Iba a hacerme una entrevista a mí misma pero quedaría un tanto dragoniano (de Sánchez Dragó, vamos).

Evidentemente sé dónde voy (así por encima, concretamente lo sabré cuando llegue) y sé cuánto tiempo espero estar allí. 

Por qué me voy es algo más complejo, algo en lo que entran muchas consideraciones de todo tipo:
- porque es gratis
- porque estoy harta de aprender idiomas y nunca atreverme a practicarlos
- porque me siento incapaz de hacer muchísimas cosas por mí misma y tengo la necesidad de comprobar si sacando todo de contexto sigo siendo incapaz de hacerlas o no
- porque me hace sentirme protagonista de mi vida temporalmente
- porque es una opción que me ayuda a no enfrentarme a otras
- porque estoy harta de mí misma

Voy a echar de menos muchísimo el contacto físico: dormir con Carlos, los besos, los abrazos... y no voy a echar en absoluto de menos los deberes de Sabela, las divisiones entre dos cifras, las maquinitas de Xan, los enfados, los mosqueos, los reproches, los gritos, los remordimientos...

Quizás en el fondo solo me vaya para alejarme de las cosas que no voy a echar de menos.

13 febrero, 2013

Recta final

Aunque las prácticas (y un proyecto simultáneo) también forman parte del curso, pasada la semana de huelga y los carnavales, la sensación de recta final es inminente.

Hace un par de cursos empecé el ciclo sin demasiada convicción. Ese año fue una locura, al tiempo invertido en el horario de clases propio de un ciclo formativo tuve que sumarle un montón de horas de trabajo en casa porque, todo hay que decirlo, no soy ni intuitiva, ni rápida en asuntos informáticos. Las horas de estudios se comieron horas de vida, de sueño, de mi "trabajo" de mamá, se comieron mis clases de bolillos y hasta mis horas de pilates y de piscina.

El segundo curso decidí tomármelo con más calma y dividirlo en dos años. Así el año pasado saqué algo más de la mitad de las materias y vi marcharse a Dublín y acabar el ciclo a mis compañeros (la primera promoción del nuevo plan de estudios) con una mezcla de envidia y resignación.

El próximo 6 de marzo es la fecha de fin de exámenes, a partir de ahí quedan los exámenes finales (que confío no tener que hacer) y el día 11 es la evaluación. En la práctica, como yo no tengo clase los viernes, a partir de mañana y hasta el día 6 me quedan 12 días lectivos, dos (o tres) exámenes y se acabaron las clases, para siempre.

C'est fini! Un final con sabor a principio.



12 febrero, 2013

Genética

Hacen falta unas cuantas generaciones para forjar una fortuna familiar pero una sola para dilapidarla.

Hace unos días fui al banco a pedir una tarjeta de crédito que sirva de respaldo a mi 4B. Por alguna razón práctica que me explicaron y que no quise ni entender, ni discutir, mi marido tenía que ir a firmar la solicitud.

En mi familia se cuenta la historia de mi abuelo, que en algún momento de su vida tuvo uno de los primeros coches de la zona (en la cantina de la estación había una foto de mi abuelo en su coche por el desfiladero de Pancorbo). Se cuenta que pasó algún tiempo en París y todo suena con regusto a "bon vivant". Y, aunque no se cuenta, la siguiente generación ya no conoció ese ritmo de vida.

Mi marido, quién sabe si desconfiando de mi genética, aprovechó la visita al banco para consultar un par de saldos y hacer números.

En principio no tengo intención de dilapidar ninguna supuesta fortuna.

10 febrero, 2013

Carnet de estudiante

Soy oficial e internacionalmente estudiante.

Supongo que en la práctica llevo varios años siéndolo, y en un sentido más o menos poético llevo siéndolo toda la vida. Pero que a estas alturas de la vida un carnet acredite que soy estudiante me resulta tan inesperado como divertido.

Desde hace tiempo me preguntaba qué tipo de documentación servía para demostar en un museo de cualquier sitio del mundo, que una persona es estudiante, y más una persona que no encaja con el perfil (al menos de edad) de un estudiante.

Internet me contó que el docunento en cuestión se llama ISC (International Student Card), en el instituto certificaron que estoy matriculada en un curso completo y con un viaje a Ourense, 6 euros y el sentimiento de que es otra última oportunidad, aquí estoy:



Demasiado vieja para ser joven, demasiado joven para ser jubilada... ser estudiante no tiene edad.

07 febrero, 2013

Veinteañeros

Una de las ventajas de volver al instituto a los cuarenta es la posibilidad de codearte con veinteañeros.

Sí que es verdad que a veces el salto generacional es un abismo, que no saben de qué hablas cuando hablas de tu música, tus dibujos animados, tus libros y/o escritores, de tus referencias de toda la vida.

Sí que es verdad que a veces te cuentan que sus madres son más jovenes que tú.

Y a veces te vuelven loca con su forma de ser y hacer.

Pero a mí me compensa. Me compensa su sangre joven, la bocanada de aire fresco, la facilidad para reírse y para disfrutar, la capacidad de sorprenderse, de descubrir...

No sé qué voy a hacer cuando acabe este ciclo, dónde voy a encontrar más espíritu veinteañero que vampirizar para no dejarme envejecer de repente...

Porque salir de cañas y no hablar de achaques no tiene precio.

06 febrero, 2013

Confesiones

Tengo algo que confesar... no me gusta la informática.

¿Y cómo acaba alguien a quien no le gusta la informática haciendo unas prácticas en Dublín?... pues con una serie de casuales peticiones a las que no supe decir que no.

Primero aterricé en el ciclo medio (nocturno, modular), de módulo en módulo (de hecho en tres años hice dos módulos, que uno lo planté porque no me parecía bien el profesor).
La petición correspondiente fue algo como: "Estoy harto de llevar a formatear el ordenador, ¿por qué no te apuntas a un ciclo de informática y así lo haces tú?"
El artífice de la petición, evidentemente, mi marido.
El resultado: no más formateos a tocateja.

El segundo aterrizaje debido a la segunda petición fue en el ciclo superior (diurno, no modular).
La petición correspondiente fue algo como: "Hay muy pocas matrículas para el ciclo superior y tememos que lo quiten, ¿te importaría matricularte?"
La artífice de la petición fue una profe, Carina, mi tutora en aquel primer año del nocturno modular.
El resultado: este blog, entre otras cosas.

No me gusta la informática pero me gusta y necesito tener la cabeza ocupada, aprender cosas, demostrarme que mi cerebro sigue funcionando y respondiendo. Y creo que lo he demostrado.

En algunas ocasiones es bueno no saber decir que no.

29 enero, 2013

Voy a hacer las prácticas en Dublín

En el momento en el que verbalicé “voy a hacer las prácticas en Dublín” la decisión se tomó por sí misma.

Cuando empecé el ciclo de ASIR (aún tengo que pensar para saber qué significan las siglas… Administración de Sistemas Informáticos en Red) sabía que existía la posibilidad de hacer las prácticas en Dublín, una remota posibilidad que no iba conmigo, con mi edad (43), con mi estado civil (casada), con mi situación personal (madre de dos hijos)…

Me sobraban excusas para no planteármelo y para justificarme a mí misma no planteármelo.

Pasó el tiempo y el “podría hacer las prácticas en Dublín” se convirtió en un “igual hago las prácticas en Dublín” que, de un día para otro, como quien salta en una piscina, se transformó en “voy a hacer las prácticas en Dublín”.

Ese “voy a hacer las prácticas en Dublín” va cargado de miedos e inseguridades ignoradas que, cuando afloran en forma de hormigueo en el estómago (o en el cerebro), son acalladas a la voz de “voy a hacer las prácticas en Dublín”.

Si me acompañáis en este viaje tendréis que ayudarme a cargar con mis miedos y mis inseguridades pero prometo compartir mis ilusiones, mis emociones y mis descubrimientos… venga… “vamos a hacer las prácticas en Dublín”.

Bienvenidos.