Dicen que en Dublín se pueden vivir las cuatro estaciones en un día, doy fe.
No es la primera vez que os hablo del tiempo, incluso antes de probarlo ya lo hice carne de blog, os hablé de mi regalo y de lo estupendo que resultó. Lo que no os conté es que mi paraguas era tan ligero que cuando dejé de llevarlo un día que lo llevaba ni me enteré, espero que alguien lo aproveche.
Pero ahora que lo he experimentado ya puedo hablar con fundamento del tiempo, al menos del tiempo en primavera.
Hoy he aprendido cómo se dice granizo en inglés, con la emoción no acertaba a construír la frase correctamente para preguntar cómo se llamaba "eso", mientras miraba por la ventana durante mi comida. Por que sí, ha granizado, con ganas y en dos ocasiones (que yo sepa) durante el día de hoy, pero el granizo, como la lluvia, como los nublados y como el sol, dura exactamente lo que tarda en pasar.
Y aunque he perdido mi paraguas y había resultado ser tan estupendo, ahora, con más experiencia y más saber estar dublinés, no lo necesito. He descubierto que lo mejor para un chaparrón en Dublín es un teléfono móvil: cinco minutos de angry birds debajo de una cornisa y a caminar de nuevo sobre el suelo brillante, de lluvia y sol.
También había leído que el tiempo es un tema de conversación habitual en Dublín. Parece que me voy integrando.
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
13 mayo, 2013
08 mayo, 2013
Leipreachán
No es extraño que un país como este tenga una tradición relacionada con el arco iris.
Tras unos días de espléndida primavera, espiritual y climatológica, el tiempo en Dublín ha vuelto a su comportamiento habitual: frío, viento, lluvia, sol, lluvia, viento, sol...
Y, por lo tanto, no es extraño que en un lugar como Dublín sea habitual encontrarse arco iris, enormes, bien definidos, llenos de color, de esos que llegan de lado a lado.
No hace falta encontrar la famosa olla de oro para disfrutar del arco iris.
15 abril, 2013
Como Pelúdez
Siempre me ha fascinado esa costumbre gallega de llevar el paraguas colgando en la espalda.
Como ya os conté hace tiempo, una amiga me hizó un regalo de despedida antes de venirme, un paraguas pequeñito, cómodo y manejable. Y llevo días con ganas de contaros que he descubierto el equivalente a llevar el paraguas colgado en la espalda con mi miniparaguas colgado del bolsillo de mi trenca (por la parte exterior, claro).
Lo del paraguas en la espalda es para mí una costumbre gallega porque antes de vivir en Galicia no había visto a nadie haciendo eso y después de vivir en Galicia no he visto a nadie haciéndolo fuera de Galicia. Si teneis datos que contradigan mi hipótesis serán bien recibidos.
Yo, con mi miniparaguas colgando del bolsillo, me siento tímidamente gallega en Dublín.
Como ya os conté hace tiempo, una amiga me hizó un regalo de despedida antes de venirme, un paraguas pequeñito, cómodo y manejable. Y llevo días con ganas de contaros que he descubierto el equivalente a llevar el paraguas colgado en la espalda con mi miniparaguas colgado del bolsillo de mi trenca (por la parte exterior, claro).
Lo del paraguas en la espalda es para mí una costumbre gallega porque antes de vivir en Galicia no había visto a nadie haciendo eso y después de vivir en Galicia no he visto a nadie haciéndolo fuera de Galicia. Si teneis datos que contradigan mi hipótesis serán bien recibidos.
Yo, con mi miniparaguas colgando del bolsillo, me siento tímidamente gallega en Dublín.
23 febrero, 2013
Regalo
Hace ya casi medio mes me hicieron un regalo "de despedida" (por si quería cambiarlo antes de que caducase el ticket).
Sí, es un paraguas (y una bolsa multiuso a juego), pequeñito y muy ligero, ideal para viajar y... para la lluvia.
También es ideal para no olvidarme de que hay gente que, por alguna razón, tiene el impulso espontáneo de tener un detalle conmigo.
Lo dicho, ideal para las lluvias (de todo tipo).
Sí, es un paraguas (y una bolsa multiuso a juego), pequeñito y muy ligero, ideal para viajar y... para la lluvia.
También es ideal para no olvidarme de que hay gente que, por alguna razón, tiene el impulso espontáneo de tener un detalle conmigo.
Lo dicho, ideal para las lluvias (de todo tipo).
16 febrero, 2013
Lluvia
Es más fácil hablar de lluvia desde un día de sol así que, como va a ser un tema inevitable, nos ocuparemos de las expectativas...
Lo primero es una declaración de principios: no me gusta que se me mojen las manos.
Cuando nació mi hijo tuvimos un otoño lluvioso seguido de un invierno extremadamente lluvioso (inundaciones incluidas). Cada día miraba al cielo, le ponía la burbuja de plástico al cochecito (que se convirtió en sillita) y... a la calle.
Dicen que en Dublín llueve, no sé si llueve mucho pero dicen que llueve muy seguido. Supongo que la lluvia en Dublín es el equivalente a la niebla en Monforte (pero más seguido) y que tiene los mismos efectos sobre la producción de endorfinas.
Así que... le daré la vuelta a la lluvia. Que llueva de abajo para arriba, que llueva de colores, que llueva dentro de los paraguas, que llueva seco y que salga el sol mojado, le buscaré el punto romántico, el lado poético, el manto de agua que envuelve la ciudad, saltar en los charcos, el arco iris inesperado... que llueva si quiere llover, no me voy a asustar.
Mientras no se me mojen las manos... no hay peligro.
Lo primero es una declaración de principios: no me gusta que se me mojen las manos.
Cuando nació mi hijo tuvimos un otoño lluvioso seguido de un invierno extremadamente lluvioso (inundaciones incluidas). Cada día miraba al cielo, le ponía la burbuja de plástico al cochecito (que se convirtió en sillita) y... a la calle.
Dicen que en Dublín llueve, no sé si llueve mucho pero dicen que llueve muy seguido. Supongo que la lluvia en Dublín es el equivalente a la niebla en Monforte (pero más seguido) y que tiene los mismos efectos sobre la producción de endorfinas.
Así que... le daré la vuelta a la lluvia. Que llueva de abajo para arriba, que llueva de colores, que llueva dentro de los paraguas, que llueva seco y que salga el sol mojado, le buscaré el punto romántico, el lado poético, el manto de agua que envuelve la ciudad, saltar en los charcos, el arco iris inesperado... que llueva si quiere llover, no me voy a asustar.
Mientras no se me mojen las manos... no hay peligro.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)