Aún no he probado una cerveza en Dublín, espero que no se entere nadie, no vayan a echarme.
Quizás el hecho de que empezara este año brindando con una Guinness en vez de con una copa de champán tenga que ver con la elección de mi lugar de prácticas (que no sé quién hizo ni en función de qué).
El edificio donde voy a trabajar está exactamente frente al lugar más visitado de Dublín. Quizás mi brindis me ha proporcionado de alguna manera una empresa a mi medida, porque, a pesar de los nervios y de la incertidumbre (del acojone, vamos), a priori me gusta donde voy a trabajar, me gusta la gente que trabaja allí y me gusta cómo trabajan, es la forma en que haría yo las cosas si supiera hacerlas.
Estoy nerviosa y algo asustada pero si yo tuviera que elegir dónde hacer las prácticas elegiría Schoolspace, aunque me tenga que desayunar un par de pintas.
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07 abril, 2013
01 abril, 2013
La última cena
Como condenada a punto de cumplir sentencia reclamo mi derecho a una última cena.
Hoy es la última noche que ceno en mi casa antes de marchar y, lógicamente, me daré el gusto de cenar mi cena favorita: bocadillo de queso manchego (en pan de panadería) con cerveza (una 1906). Han sido unos días emocionalmente complicados, queriendo y no pudiendo hacer las cosas que el cuerpo me pedía como despedida, así que procuraré llevarme el mejor sabor de boca posible.
Confieso que estoy realmente asustada, no nerviosa, que también, estoy asustada. Y no es por ir a Dublín, ni por tener que desevolverme en inglés, no es por vivir con gente desconocida... estoy asustada por mi eterno miedo a no saber hacer lo que se supone que sé hacer, a no responder a lo que se espere de mí, por tener que enfrentarme a pecho descubierto a mí misma. Tengo miedo de cagarla y no tener dónde refugiarme.
Y para el miedo a uno mismo nada mejor que un buen bocata de queso.
Hoy es la última noche que ceno en mi casa antes de marchar y, lógicamente, me daré el gusto de cenar mi cena favorita: bocadillo de queso manchego (en pan de panadería) con cerveza (una 1906). Han sido unos días emocionalmente complicados, queriendo y no pudiendo hacer las cosas que el cuerpo me pedía como despedida, así que procuraré llevarme el mejor sabor de boca posible.
Confieso que estoy realmente asustada, no nerviosa, que también, estoy asustada. Y no es por ir a Dublín, ni por tener que desevolverme en inglés, no es por vivir con gente desconocida... estoy asustada por mi eterno miedo a no saber hacer lo que se supone que sé hacer, a no responder a lo que se espere de mí, por tener que enfrentarme a pecho descubierto a mí misma. Tengo miedo de cagarla y no tener dónde refugiarme.
Y para el miedo a uno mismo nada mejor que un buen bocata de queso.
09 febrero, 2013
English
En el noventa y nueve por ciento de las ocasiones la pregunta que sigue a cualquiera de las dos versiones de reacción es "¿y el inglés?".
El inglés me preocupa.
Me preocupa que las pruebas de nivel que hicimos en clase creen unas expectativas equivocadas, me inquieta que mi currículo refleje un B1, porque no me parece real y porque preferiría sorprender para bien que para mal, como todo el mundo, supongo.
Me preocupa no entender lo que me dicen porque cada vez me pasa más en castellano y en gallego, sospecho que en mi lista de cosas que hacer debería incluir una revisión auditiva.
Y cuando el inglés me preocupa cambio mi preocupación por otras preocupaciones y despisto al enemigo.
En el noventa y nueve por ciento de las ocasiones la respuesta es "pues espero que vuelva mejor que como va".
El inglés me preocupa.
Me preocupa que las pruebas de nivel que hicimos en clase creen unas expectativas equivocadas, me inquieta que mi currículo refleje un B1, porque no me parece real y porque preferiría sorprender para bien que para mal, como todo el mundo, supongo.
Me preocupa no entender lo que me dicen porque cada vez me pasa más en castellano y en gallego, sospecho que en mi lista de cosas que hacer debería incluir una revisión auditiva.
Y cuando el inglés me preocupa cambio mi preocupación por otras preocupaciones y despisto al enemigo.
En el noventa y nueve por ciento de las ocasiones la respuesta es "pues espero que vuelva mejor que como va".
29 enero, 2013
Voy a hacer las prácticas en Dublín
En el momento en el que verbalicé “voy a hacer las prácticas en Dublín” la decisión se tomó por sí misma.
Cuando empecé el ciclo de ASIR (aún tengo que pensar para saber qué significan las siglas… Administración de Sistemas Informáticos en Red) sabía que existía la posibilidad de hacer las prácticas en Dublín, una remota posibilidad que no iba conmigo, con mi edad (43), con mi estado civil (casada), con mi situación personal (madre de dos hijos)…
Me sobraban excusas para no planteármelo y para justificarme a mí misma no planteármelo.
Pasó el tiempo y el “podría hacer las prácticas en Dublín” se convirtió en un “igual hago las prácticas en Dublín” que, de un día para otro, como quien salta en una piscina, se transformó en “voy a hacer las prácticas en Dublín”.
Ese “voy a hacer las prácticas en Dublín” va cargado de miedos e inseguridades ignoradas que, cuando afloran en forma de hormigueo en el estómago (o en el cerebro), son acalladas a la voz de “voy a hacer las prácticas en Dublín”.
Si me acompañáis en este viaje tendréis que ayudarme a cargar con mis miedos y mis inseguridades pero prometo compartir mis ilusiones, mis emociones y mis descubrimientos… venga… “vamos a hacer las prácticas en Dublín”.
Bienvenidos.
Cuando empecé el ciclo de ASIR (aún tengo que pensar para saber qué significan las siglas… Administración de Sistemas Informáticos en Red) sabía que existía la posibilidad de hacer las prácticas en Dublín, una remota posibilidad que no iba conmigo, con mi edad (43), con mi estado civil (casada), con mi situación personal (madre de dos hijos)…
Me sobraban excusas para no planteármelo y para justificarme a mí misma no planteármelo.
Pasó el tiempo y el “podría hacer las prácticas en Dublín” se convirtió en un “igual hago las prácticas en Dublín” que, de un día para otro, como quien salta en una piscina, se transformó en “voy a hacer las prácticas en Dublín”.
Ese “voy a hacer las prácticas en Dublín” va cargado de miedos e inseguridades ignoradas que, cuando afloran en forma de hormigueo en el estómago (o en el cerebro), son acalladas a la voz de “voy a hacer las prácticas en Dublín”.
Si me acompañáis en este viaje tendréis que ayudarme a cargar con mis miedos y mis inseguridades pero prometo compartir mis ilusiones, mis emociones y mis descubrimientos… venga… “vamos a hacer las prácticas en Dublín”.
Bienvenidos.
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