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07 abril, 2013

Guinness

Aún no he probado una cerveza en Dublín, espero que no se entere nadie, no vayan a echarme.

Quizás el hecho de que empezara este año brindando con una Guinness en vez de con una copa de champán tenga que ver con la elección de mi lugar de prácticas (que no sé quién hizo ni en función de qué).

El edificio donde voy a trabajar está exactamente frente al lugar más visitado de Dublín. Quizás mi brindis me ha proporcionado de alguna manera una empresa a mi medida, porque, a pesar de los nervios y de la incertidumbre (del acojone, vamos), a priori me gusta donde voy a trabajar, me gusta la gente que trabaja allí y me gusta cómo trabajan, es la forma en que haría yo las cosas si supiera hacerlas.


Estoy nerviosa y algo asustada pero si yo tuviera que elegir dónde hacer las prácticas elegiría Schoolspace, aunque me tenga que desayunar un par de pintas.


04 marzo, 2013

Expectativas


Sí, lo confieso, tengo muy poca tolerancia a la frustración. 

Evidentemente la vida es una sucesión de acontecimientos que, la mayor parte de las veces, no son como nos imaginamos, como nos gustaría que fueran.

Fabular es fácil e incluso placentero, anticiparse a los sucesos, disfrutar la espera soñando con lo que va a ser. El peligro es no ser capaz de asumir la realidad, no sobreponerse a los cambios de planes, a los retrasos, a las anulaciones. Esperar algo que no va a suceder impide disfrutar de lo que sucede.


Así que, sin que sirva de precedente, y dado que necesito todo el sitio posible en mi maleta para mis pipas, me dispongo a viajar sin el lastre de las expectativas. Una aventura como esta se merece la ligereza de ánimo, las ganas de vivirla, sin más, y eso es lo que hay.

La expectativas son palos en las ruedas de mis sueños.

02 marzo, 2013

Cuenta atrás

Supongo que nadie de mi edad puede pensar en el concepto "cuenta atrás" sin que resuene Europe en su cabeza (hasta nos enseñaron a decir "countdown").

Y es que después de la recta final (algo más corta de lo previsto) llega la cuenta atrás. De hoy en un mes me levantaré en Monforte y me acostaré en Dublín. 

 Hay muchas cosas que desconozco de esta aventura, en realidad lo único que conozco es la fecha de salida, la de regreso y el nombre de la empresa que gestiona nuestra estancia y nuestras prácticas en Dublín (Swan).

Tengo entendido que una persona de esa empresa irá a recogernos al aeropuerto y... por pura lógica deduzco que ese mismo día conoceré la casa en la que voy a vivir y la familia que me acogerá. A partir de ahí todo son supongos y preguntas... ¿cómo será la casa?, ¿cómo será la familia?, ¿cómo será la comida?, ¿cómo será la academia de inglés?, ¿cómo será la empresa?, ¿qué tendré que hacer allí?...

Lo cierto es que en un mes aterrizaré en Dublín y estoy dispuesta a recibir todas las respuestas.


03 febrero, 2013

Cerezas

Aún no sé fechas, fechas concretas, solo sé fechas aproximadas que van cambiando con los rumores.

Cuando empecé a plantearme seriamente la posibilidad de irme a Dublín calculé, basándome en las fechas del año pasado, que me iba a perder dos de los acontecimientos importantes de cada año. 

El primero, que aún me reconcome, es el cumpleaños de Sabela. Lo hablé con ella y dijo que no le importaba, si le compraba un regalo (a estas alturas ya ha perfilado más y sabe exactamente lo que le tengo que comprar), pero hoy mismo me ha preguntado si le podía hacer galletas para su cumpleaños... (suspiro).

El segundo acontecimiento, celebérrimo en mi casa y en mi entorno (instituto incluido), es la cosecha de cerezas del cerezo de mí jardín. No os voy a contar mucho de mis cerezas porque todo lo que diga se queda corto, las cerezas son mi fruta favorita y las cerezas de mi cerezo son las mejores que he probado en mi vida, no tengo más que añadir.

El caso es que el baile de fechas cada vez me acerca más a mis queridas cerezas y no se me ocurre mejor momento para volver que en plena cosecha.

30 enero, 2013

Oportunidades

No voy a acusar a la vida de nada, ni de dar, ni de no dar segundas oportunidades.

El año pasado se celebró el 25 aniversario del programa Erasmus. Eso supone que cuando yo estudiaba en Bilbao ya tuve la oportunidad de irme a estudiar a una universidad de otro país europeo.

Sinceramente no sé ni siquiera si me enteré de que tenía esa posibilidad, no me consta que fuera nadie de mi curso, no recuerdo ninguna conversación entre amigos que la valorara, ni ningún dilema personal sobre ir o no ir. En cualquier caso no creo que hubiera ido.

Con el paso del tiempo he conocido gente que sí que aprovechó su oportunidad y parecían contentos de haberla aprovechado, así que me dediqué a lamentar interiormente no haber estado más informada, o haber sido más lista, o más echada para alante, con la seguridad que da la certeza de no tener que enfrentarse a la posibilidad.

Con 41 años empecé un ciclo superior de formación profesional (los motivos os los cuento otro día) y con 43 la vida se me encara y me dice:  “a ver, listilla, ¿eras tú la que se arrepentía de no haberlo hecho?”… (es una cachonda, no me digais que no)

29 enero, 2013

Voy a hacer las prácticas en Dublín

En el momento en el que verbalicé “voy a hacer las prácticas en Dublín” la decisión se tomó por sí misma.

Cuando empecé el ciclo de ASIR (aún tengo que pensar para saber qué significan las siglas… Administración de Sistemas Informáticos en Red) sabía que existía la posibilidad de hacer las prácticas en Dublín, una remota posibilidad que no iba conmigo, con mi edad (43), con mi estado civil (casada), con mi situación personal (madre de dos hijos)…

Me sobraban excusas para no planteármelo y para justificarme a mí misma no planteármelo.

Pasó el tiempo y el “podría hacer las prácticas en Dublín” se convirtió en un “igual hago las prácticas en Dublín” que, de un día para otro, como quien salta en una piscina, se transformó en “voy a hacer las prácticas en Dublín”.

Ese “voy a hacer las prácticas en Dublín” va cargado de miedos e inseguridades ignoradas que, cuando afloran en forma de hormigueo en el estómago (o en el cerebro), son acalladas a la voz de “voy a hacer las prácticas en Dublín”.

Si me acompañáis en este viaje tendréis que ayudarme a cargar con mis miedos y mis inseguridades pero prometo compartir mis ilusiones, mis emociones y mis descubrimientos… venga… “vamos a hacer las prácticas en Dublín”.

Bienvenidos.