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12 junio, 2013

Bolis

En ocasiones veo... bolis.

Desde que llegué a Dublín, por todas partes, bolis pequeños de colores, rojos, verdes y azules, aparentemente de un solo uso, tirados por el suelo.

Otra de las curiosas palabras que he aprendido es "bookmaker".

Hasta que no supe de que eran los bolis no los vi. Llevaban ahí todo el tiempo pasando desapercibidos y son muchísimos, los locales de apuestas: Boylesports, Ladbrokes, Paddypower en el centro, bookmakers genéricos en las afueras, y seguro que hay alguno más del que aún no soy consciente.

Mi hipótesis más aproximada fue que el origen de esos bolis tuviera relación con algún tipo de lotería, sin recordar que aquel "Callejeros viajeros" también me contó algo sobre esta afición de los irlandeses.

Cuando los bolis encajan todo tiene sentido.






24 mayo, 2013

Jefas

En ocasiones... soy mi jefa.

Al principio, los días que no estaban las jefas, me mandaban al otro edificio, a la oficina de Schoolspace, para tenerme supervisada, para que me buscaran allí alguna ocupación y para poder llamar por teléfono y comprobar que estaba y que estaba haciendo algo.

Cuando descubrieron mi habilidad para convertir presentaciones de power point en presentaciones de prezi me convertí en mi jefa. Empezaron dejándome sola algunas tardes, bromeando con que era mi propia jefa, y ahora paso jornadas enteras sola entre la gente del proyecto Launchpad, sin ver a nadie de mi empresa.

Esos días recibo uno o dos correos electrónicos, de una o dos de las jefas, en los que alaban mi trabajo, me recuerdan lo agradecidas y contentas que están con lo que hago, y me piden que haga una nueva cosa. Por alguna razón que desconozco, los correos de la jefa son lo único que entra en mi teléfono, aprovechando las wifis públicas, mientras camino por la calle.

Al llegar las cinco, o cuando mi encargo del día está, a mi perfeccionista juicio, rematado, escribo un email a las jefas mandándoles el enlace pertinente para que revisen mi trabajo y piensen los cambios necesarios.

Con las limitaciones propias de una jefa que no cobra y que no manda sobre nadie más que ella misma, una jefa que no decide sus vacaciones y solo a veces su hora de salida, soy mi jefa, y hoy me tomo la tarde libre.

27 abril, 2013

Música

En ocasiones oigo músicas.

En varias ocasiones desde que estoy en Dublín he escuchado una extraña música, sin origen fijo, que como aparecía desaparecía. Recuerdo un miércoles especialmente ventoso, en el que hacían ruido las tejas de mi minicasa y la música parecía traída de algún fantasmagórico lugar.

La música, machaconamente pegadiza, se instaló en mi cabeza y fue buscando recuerdos, hasta llegar a un video de los Tweenies que supongo que me hizo escuchar Sabela en más de una ocasión.

Mi cerebro insinuaba una respuesta pero las piezas no encajaban... demasiado frío, demasiado ventoso, demasiado lluvioso, demasiado temprano...

Hoy lo he visto claro, el primer día realmente primaveral, con los brotes reventando en los árboles y los habitantes de Coolock arreglando sus jardines, se ha materializado delante de mí: el camión de los helados con su música.




La música del camión de los helados genera niños de la nada.