Mostrando entradas con la etiqueta paranoias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta paranoias. Mostrar todas las entradas

28 marzo, 2013

Internet

Y por fin ha llegado a nuestras manos la información sobre las familias.

Llevo algún tiempo preocupada (preocupada igual es exagerar un poco, pero sí que le he dado vueltas) por si en la casa a la que me toca ir no hay conexión a internet. Me escudo en la excusa de un proyecto en el que tengo que trabajar paralelamente a mis prácticas pero lo cierto es que yo necesito internet a todas horas, lo necesito en Monforte y lo necesitaré en Dublín, para estar en contacto con mi marido, con mis hijos, con mis amigos, y para seguir apoyándome en esta especie de terapia bloguística.

Hace unas horas he recibido un correo del coordinador con los datos sobre las familias, la mía y las de las demás. En todos los casos se especifica que hay conexión a internet y en algunos wifi. Bueno, en todos los casos no, en mi caso no pone nada, ni siquiera incluye, como la mayoría de los demás, una dirección de e-mail de contacto. 

Hay más datos, pero después del subidón de tener por fin alguna referencia (paseo Google maps incluído) y el bajón de no saber si hay internet, estoy en un estado definible como "interruptus", esperando...

El señor Murphy, siempre acechando.


21 febrero, 2013

Entrevistas IV

Iba a hacerme una entrevista a mí misma pero quedaría un tanto dragoniano (de Sánchez Dragó, vamos).

Evidentemente sé dónde voy (así por encima, concretamente lo sabré cuando llegue) y sé cuánto tiempo espero estar allí. 

Por qué me voy es algo más complejo, algo en lo que entran muchas consideraciones de todo tipo:
- porque es gratis
- porque estoy harta de aprender idiomas y nunca atreverme a practicarlos
- porque me siento incapaz de hacer muchísimas cosas por mí misma y tengo la necesidad de comprobar si sacando todo de contexto sigo siendo incapaz de hacerlas o no
- porque me hace sentirme protagonista de mi vida temporalmente
- porque es una opción que me ayuda a no enfrentarme a otras
- porque estoy harta de mí misma

Voy a echar de menos muchísimo el contacto físico: dormir con Carlos, los besos, los abrazos... y no voy a echar en absoluto de menos los deberes de Sabela, las divisiones entre dos cifras, las maquinitas de Xan, los enfados, los mosqueos, los reproches, los gritos, los remordimientos...

Quizás en el fondo solo me vaya para alejarme de las cosas que no voy a echar de menos.

09 febrero, 2013

English

En el noventa y nueve por ciento de las ocasiones la pregunta que sigue a cualquiera de las dos versiones de reacción es "¿y el inglés?".

El inglés me preocupa.

Me preocupa que las pruebas de nivel que hicimos en clase creen unas expectativas equivocadas, me inquieta que mi currículo refleje un B1, porque no me parece real y porque preferiría sorprender para bien que para mal, como todo el mundo, supongo.

Me preocupa no entender lo que me dicen porque cada vez me pasa más en castellano y en gallego, sospecho que en mi lista de cosas que hacer debería incluir una revisión auditiva.

Y cuando el inglés me preocupa cambio mi preocupación por otras preocupaciones y despisto al enemigo.

En el noventa y nueve por ciento de las ocasiones la respuesta es "pues espero que vuelva mejor que como va".

02 febrero, 2013

Como un queso

Mi intención era ponerme como un queso antes de irme a Dublín pero me temo que ya no me da tiempo.

¿Y por qué quería ponerme como un queso?... Yo qué sé, quizás porque me preocupan demasiadas cosas e intento despistarme preocupándome por mi aspecto físico, quizás porque soy consciente de que voy a conocer a un montón de gente y quiero no dar una mala primera impresión, o quizás porque soy tan banal que pienso que pesando cinco o seis kilos menos no se va a notar que tengo veinte años más.

Lo cierto es que mis momentos críticos se caracterizan por sustanciales aumentos o pérdidas de peso y estos días no puedo parar de comer compulsivamente todo lo que pillo por casa.


Bueno, pero que conste que como un queso estoy... uno de bola, tal vez. 

01 febrero, 2013

Invisibilidad

La invisibilidad es un tema recurrente en mis montañas rusas anímicas.

Siempre me ha angustiado ser invisible, esa horrible sensación de que lo que haces o dices no le importa a nadie, la sensación de no dejar huella, de poder no estar sin que nada cambie.

Me preocupa mi invisibilidad pero me molesta otra invisibilidad, una que las amas y los amos de casa conocemos muy bien, y las no amas de casa y los no amos de casa que además de trabajar ponen una casa en marcha. Es la invisibilidad del trabajo, de esas mil pequeñas cosas que haces en casa al cabo de un día y que no se ven, no se notan y nadie parece apreciar, las mil pequeñas cosas que trazan la fina línea entre el orden/desorden y el caos.

Sería una maldad, además de una mentira, decir que me voy a Dublín para hacer visibles esas pequeñas invisibilidades del día a día. Y no, no es cierto, pero tampoco sería sincera si os dijera que no lo he pensado, que no he pensado que es una oportunidad de que me echen de menos, de que descubran las cosas que no se limpian solas, que no se ordenan solas, que no puedes buscar lo que previamente no compra alguien, que no puedes encontrar lo que no sabes dónde guardas…

Espero que la visibilidad de lo invisible no haga daño a nadie.