Primera carta ✔
Tuve que dar muchas vueltas antes de encontrar un papel de cartas con algún dibujito, como los que usaba yo hace muchos años. Supongo que los ordenadores, los guasaps y los correos electrónicos hacen que el papel de cartas se haya convertido en una rara avis.
Me gustaría haber visto la cara de Sabela al abrir el buzón.
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09 abril, 2013
07 abril, 2013
Guinness
Aún no he probado una cerveza en Dublín, espero que no se entere nadie, no vayan a echarme.
Quizás el hecho de que empezara este año brindando con una Guinness en vez de con una copa de champán tenga que ver con la elección de mi lugar de prácticas (que no sé quién hizo ni en función de qué).
El edificio donde voy a trabajar está exactamente frente al lugar más visitado de Dublín. Quizás mi brindis me ha proporcionado de alguna manera una empresa a mi medida, porque, a pesar de los nervios y de la incertidumbre (del acojone, vamos), a priori me gusta donde voy a trabajar, me gusta la gente que trabaja allí y me gusta cómo trabajan, es la forma en que haría yo las cosas si supiera hacerlas.
Estoy nerviosa y algo asustada pero si yo tuviera que elegir dónde hacer las prácticas elegiría Schoolspace, aunque me tenga que desayunar un par de pintas.
Quizás el hecho de que empezara este año brindando con una Guinness en vez de con una copa de champán tenga que ver con la elección de mi lugar de prácticas (que no sé quién hizo ni en función de qué).
El edificio donde voy a trabajar está exactamente frente al lugar más visitado de Dublín. Quizás mi brindis me ha proporcionado de alguna manera una empresa a mi medida, porque, a pesar de los nervios y de la incertidumbre (del acojone, vamos), a priori me gusta donde voy a trabajar, me gusta la gente que trabaja allí y me gusta cómo trabajan, es la forma en que haría yo las cosas si supiera hacerlas.
Estoy nerviosa y algo asustada pero si yo tuviera que elegir dónde hacer las prácticas elegiría Schoolspace, aunque me tenga que desayunar un par de pintas.
25 febrero, 2013
Genética II
Creo que se me olvidó una lista entre las listas, la lista de cosas que hacer cuando esté en Dublín.
Hace un montón de años escribí un montón de cartas, cartas a mis amigos, cartas a mi novio, cartas a conocidos y desconocidos, un montón de años de mi vida escribiendo montones de cartas.
Desde hace algunos años Sabela ronda el buzón, pregunta por qué nadie le escribe y ha intentado escribir, cartas y postales, para ser correspondida. Salvo alguna postal anecdótica y alguna carta del banco nunca hay nada en el buzón para Sabela, y me temo que está perdiendo la esperanza, o las ganas, o la ilusión.
Supongo que es mucho suponer suponer que voy a ser capaz de escribirle de forma regular pero entre mis buenos propósitos está conseguir que Sabela viva la ilusión de abrir el buzón y encontrar una carta. Todo el mundo debería tener la oportunidad de vivir esa sensación, aunque quizás las cartas de mamá no sean lo mismo, no sé, habrá que intentarlo.
La genética es caprichosa y a menudo los hijos, más o menos dolorosamente, se nos parecen.
Hace un montón de años escribí un montón de cartas, cartas a mis amigos, cartas a mi novio, cartas a conocidos y desconocidos, un montón de años de mi vida escribiendo montones de cartas.
Desde hace algunos años Sabela ronda el buzón, pregunta por qué nadie le escribe y ha intentado escribir, cartas y postales, para ser correspondida. Salvo alguna postal anecdótica y alguna carta del banco nunca hay nada en el buzón para Sabela, y me temo que está perdiendo la esperanza, o las ganas, o la ilusión.
Supongo que es mucho suponer suponer que voy a ser capaz de escribirle de forma regular pero entre mis buenos propósitos está conseguir que Sabela viva la ilusión de abrir el buzón y encontrar una carta. Todo el mundo debería tener la oportunidad de vivir esa sensación, aunque quizás las cartas de mamá no sean lo mismo, no sé, habrá que intentarlo.
La genética es caprichosa y a menudo los hijos, más o menos dolorosamente, se nos parecen.
22 febrero, 2013
Cinco becas
Decían las malas lenguas que este año había ocho becas, ocho posibilidades de que alguien fuera a Dublín, gratis, sin más condición que aprobar el curso en marzo.
La reserva del avión dice que vamos cinco:
Y yo añado, cinco chicas.
Lo dejaremos en la anécdota, sin análisis sexistas de ningún tipo, sin valoraciones, cada uno elige sus propias oportunidades, cuando hay oportunidades y posibilidad de elegir.
La reserva del avión dice que vamos cinco:
Y yo añado, cinco chicas.
Lo dejaremos en la anécdota, sin análisis sexistas de ningún tipo, sin valoraciones, cada uno elige sus propias oportunidades, cuando hay oportunidades y posibilidad de elegir.
13 febrero, 2013
Recta final
Aunque las prácticas (y un proyecto simultáneo) también forman parte del curso, pasada la semana de huelga y los carnavales, la sensación de recta final es inminente.
Hace un par de cursos empecé el ciclo sin demasiada convicción. Ese año fue una locura, al tiempo invertido en el horario de clases propio de un ciclo formativo tuve que sumarle un montón de horas de trabajo en casa porque, todo hay que decirlo, no soy ni intuitiva, ni rápida en asuntos informáticos. Las horas de estudios se comieron horas de vida, de sueño, de mi "trabajo" de mamá, se comieron mis clases de bolillos y hasta mis horas de pilates y de piscina.
El segundo curso decidí tomármelo con más calma y dividirlo en dos años. Así el año pasado saqué algo más de la mitad de las materias y vi marcharse a Dublín y acabar el ciclo a mis compañeros (la primera promoción del nuevo plan de estudios) con una mezcla de envidia y resignación.
El próximo 6 de marzo es la fecha de fin de exámenes, a partir de ahí quedan los exámenes finales (que confío no tener que hacer) y el día 11 es la evaluación. En la práctica, como yo no tengo clase los viernes, a partir de mañana y hasta el día 6 me quedan 12 días lectivos, dos (o tres) exámenes y se acabaron las clases, para siempre.
C'est fini! Un final con sabor a principio.
Hace un par de cursos empecé el ciclo sin demasiada convicción. Ese año fue una locura, al tiempo invertido en el horario de clases propio de un ciclo formativo tuve que sumarle un montón de horas de trabajo en casa porque, todo hay que decirlo, no soy ni intuitiva, ni rápida en asuntos informáticos. Las horas de estudios se comieron horas de vida, de sueño, de mi "trabajo" de mamá, se comieron mis clases de bolillos y hasta mis horas de pilates y de piscina.
El segundo curso decidí tomármelo con más calma y dividirlo en dos años. Así el año pasado saqué algo más de la mitad de las materias y vi marcharse a Dublín y acabar el ciclo a mis compañeros (la primera promoción del nuevo plan de estudios) con una mezcla de envidia y resignación.
El próximo 6 de marzo es la fecha de fin de exámenes, a partir de ahí quedan los exámenes finales (que confío no tener que hacer) y el día 11 es la evaluación. En la práctica, como yo no tengo clase los viernes, a partir de mañana y hasta el día 6 me quedan 12 días lectivos, dos (o tres) exámenes y se acabaron las clases, para siempre.
C'est fini! Un final con sabor a principio.
10 febrero, 2013
Carnet de estudiante
Soy oficial e internacionalmente estudiante.
Supongo que en la práctica llevo varios años siéndolo, y en un sentido más o menos poético llevo siéndolo toda la vida. Pero que a estas alturas de la vida un carnet acredite que soy estudiante me resulta tan inesperado como divertido.
Desde hace tiempo me preguntaba qué tipo de documentación servía para demostar en un museo de cualquier sitio del mundo, que una persona es estudiante, y más una persona que no encaja con el perfil (al menos de edad) de un estudiante.
Internet me contó que el docunento en cuestión se llama ISC (International Student Card), en el instituto certificaron que estoy matriculada en un curso completo y con un viaje a Ourense, 6 euros y el sentimiento de que es otra última oportunidad, aquí estoy:
Demasiado vieja para ser joven, demasiado joven para ser jubilada... ser estudiante no tiene edad.
Supongo que en la práctica llevo varios años siéndolo, y en un sentido más o menos poético llevo siéndolo toda la vida. Pero que a estas alturas de la vida un carnet acredite que soy estudiante me resulta tan inesperado como divertido.
Desde hace tiempo me preguntaba qué tipo de documentación servía para demostar en un museo de cualquier sitio del mundo, que una persona es estudiante, y más una persona que no encaja con el perfil (al menos de edad) de un estudiante.
Internet me contó que el docunento en cuestión se llama ISC (International Student Card), en el instituto certificaron que estoy matriculada en un curso completo y con un viaje a Ourense, 6 euros y el sentimiento de que es otra última oportunidad, aquí estoy:
Demasiado vieja para ser joven, demasiado joven para ser jubilada... ser estudiante no tiene edad.
07 febrero, 2013
Veinteañeros
Una de las ventajas de volver al instituto a los cuarenta es la posibilidad de codearte con veinteañeros.
Sí que es verdad que a veces el salto generacional es un abismo, que no saben de qué hablas cuando hablas de tu música, tus dibujos animados, tus libros y/o escritores, de tus referencias de toda la vida.
Sí que es verdad que a veces te cuentan que sus madres son más jovenes que tú.
Y a veces te vuelven loca con su forma de ser y hacer.
Pero a mí me compensa. Me compensa su sangre joven, la bocanada de aire fresco, la facilidad para reírse y para disfrutar, la capacidad de sorprenderse, de descubrir...
No sé qué voy a hacer cuando acabe este ciclo, dónde voy a encontrar más espíritu veinteañero que vampirizar para no dejarme envejecer de repente...
Porque salir de cañas y no hablar de achaques no tiene precio.
Sí que es verdad que a veces el salto generacional es un abismo, que no saben de qué hablas cuando hablas de tu música, tus dibujos animados, tus libros y/o escritores, de tus referencias de toda la vida.
Sí que es verdad que a veces te cuentan que sus madres son más jovenes que tú.
Y a veces te vuelven loca con su forma de ser y hacer.
Pero a mí me compensa. Me compensa su sangre joven, la bocanada de aire fresco, la facilidad para reírse y para disfrutar, la capacidad de sorprenderse, de descubrir...
No sé qué voy a hacer cuando acabe este ciclo, dónde voy a encontrar más espíritu veinteañero que vampirizar para no dejarme envejecer de repente...
Porque salir de cañas y no hablar de achaques no tiene precio.
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